Por: Marlene Vega y Álvaro Cruz
Mientras el mundo debate cómo reducir las emisiones de carbono, los científicos en China decidieron que la mejor forma de obtener energía limpia no era mirar al cielo, sino construir su propia estrella en la Tierra. Y lo lograron.
En las instalaciones del Instituto de Física del Plasma en Hefei, se encuentra el proyecto EAST (Tokamak Superconductor Avanzado Experimental), conocido mundialmente como el «Sol Artificial». Esta máquina es, literalmente, el dispositivo más caliente y extremo jamás creado por la humanidad.
Cinco veces más caliente que el sol real
El verdadero sol que ilumina nuestro planeta tiene un núcleo que arde a unos 15 millones de grados centígrados. El reactor chino ha logrado sostener plasma ardiente a 70 millones de grados centígrados durante más de 17 minutos continuos, destrozando todos los récords mundiales de la física moderna.
A diferencia de las peligrosas plantas nucleares tradicionales (que funcionan dividiendo átomos y generando desechos radiactivos), el Sol Artificial funciona mediante fusión nuclear. Es decir, choca átomos de hidrógeno a velocidades y temperaturas tan brutales que se fusionan, liberando una cantidad de energía gigantesca. Es exactamente el mismo proceso que ocurre en el centro de las estrellas del universo.

Le puede interesar: El pub vacío, la peor banda del mundo y un golpe de suerte: La delirante historia oculta de «Sultans of Swing»
El Santo Grial de la supervivencia humana
¿Por qué China está invirtiendo miles de millones de dólares en domar este monstruo de plasma magnético? Porque si logran que el reactor funcione de manera indefinida, habrán encontrado el «Santo Grial» de la tecnología: energía completamente limpia, inagotable, sin emisiones de gases de efecto invernadero y sin el riesgo de desastres radiactivos como el de Chernóbil.
Es una bestia de ingeniería contenida por campos magnéticos que levitan, ya que ningún material en la Tierra podría tocar ese plasma sin derretirse instantáneamente. Con este avance, China no solo lidera la carrera científica, sino que tiene en sus manos la llave para salvar al planeta de la crisis energética.
