Por: Marlene Vega y Álvaro Cruz
Si usted ingresa a Google y escribe el nombre del cantautor español José Luis Perales, la primera pregunta automática que el buscador arroja es: ¿Para quién fue escrita la canción «¿Y cómo es él?».
Durante más de cuatro décadas, una romántica y melancólica leyenda urbana se apoderó del imaginario popular latinoamericano. El mito aseguraba, casi con total convicción, que Perales había compuesto este desgarrador himno para su hija, quien supuestamente estaba a punto de casarse y abandonar el hogar paterno. La imagen de un padre celoso, preguntándole a su hija por el hombre que se la iba a llevar, encajaba perfectamente con la letra: «¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre?».
Sin embargo, la historia detrás de este clásico de 1982 no tiene nada que ver con el amor paternal. Es, en realidad, un relato de encargo, un divorcio mediático y una jugada maestra de la industria discográfica.
La matemática no miente
Para desmentir el mito de la hija, basta con mirar las fechas. José Luis Perales escribió la canción en 1982. Su hija, María Perales, nació en 1978. Es decir, cuando el mundo cantaba a grito herido este himno, la supuesta «novia» que abandonaba el hogar apenas tenía tres años de edad. Era biológicamente imposible que la obra estuviera dedicada a ella.
El verdadero protagonista: Julio Iglesias y el Marqués
La verdad oculta es fascinante. A principios de los años 80, José Luis Perales ya era un compositor de élite que escribía éxitos para otros artistas. En ese momento, el cantante español más famoso del planeta, Julio Iglesias, atravesaba la resaca emocional de su mediático divorcio con la socialité Isabel Preysler. El golpe definitivo para el ego de Iglesias llegó cuando Preysler anunció su nuevo matrimonio con Carlos Falcó, el Marqués de Griñón.
Sabiendo de esta herida abierta, Perales decidió sentarse a componer una canción hecha a la medida del dolor de su colega. Se puso en los zapatos de Julio Iglesias y escribió la letra imaginando exactamente lo que el cantante madrileño querría preguntarle a su exesposa sobre ese nuevo y misterioso hombre que ocupaba su lugar. «¿Y cómo es él?», era la radiografía exacta de la derrota sentimental de Julio Iglesias frente al Marqués.

El secuestro de la canción
Con la maqueta terminada, Perales se dirigió a las oficinas de su compañía discográfica, Hispavox, para anunciar que tenía el próximo gran éxito global para Julio Iglesias. Los directivos escucharon la cinta en silencio. Al terminar, la orden fue fulminante y categórica: «Esta canción no se la das a nadie. Esta canción la cantas tú, o no la canta nadie».
Perales se negó rotundamente. Él argumentaba que era un hombre felizmente casado, que no tenía sentido que él interpretara una letra de un hombre abandonado y que su perfil no encajaba con el de un galán despechado. Pero la disquera fue implacable y lo obligó por contrato a grabarla.
El monstruo que devoró al creador
Contra su propia voluntad, José Luis Perales entró al estudio. El resultado fue un estallido atómico en las listas de popularidad de España y toda América Latina. La canción se convirtió en su obra cumbre, el cierre obligado de todos sus conciertos y el himno no oficial de los corazones rotos de habla hispana.
Hoy, en Expresiones Colombia Radio, recordamos que la canción de despecho más famosa de nuestra historia no nació de una lágrima propia, sino de la aguda observación de un genio que supo convertir el dolor ajeno en un patrimonio musical de la humanidad.
