Redacción y Adaptación: Marlene Vega y Álvaro Cruz.
Durante años pensamos que la batalla de la telefonía móvil se jugaba entre Estados Unidos y Corea del Sur. Pero mientras Samsung y Apple se disputan titulares, en Asia está ocurriendo algo mucho más profundo: las marcas chinas se están quedando con la vanguardia de la innovación en smartphones.
Los nuevos teléfonos plegables de Samsung —Galaxy Z Fold7 y Z Flip7— presentados en su evento Galaxy Unpacked son más ligeros y delgados que sus antecesores, pero también más caros y, para muchos analistas, menos emocionantes. En cambio, firmas como Huawei, Honor y Oppo han logrado dar saltos reales en diseño, autonomía y prestaciones.
De ser “la fábrica” a liderar la innovación
La vieja idea de que China solo fabrica y otros países innovan ya no se sostiene. Lo vimos con los vehículos eléctricos y ahora ocurre con los smartphones. BYD, el mayor fabricante de carros eléctricos del país, vende en Europa y el Reino Unido y podría desembarcar en EE. UU. de no ser por las barreras arancelarias. En móviles, Honor presentó su Magic V5 —más delgado que el Galaxy Fold7— una semana antes del evento de Samsung. Y Huawei sorprendió con su Mate XT, un plegable “tríptico” que despliega una pantalla de hasta 10,2 pulgadas, como una tableta.
Más batería, más velocidad, más riesgo
Las diferencias no son solo de diseño. Oppo incorporó baterías de silicio-carbono con 30 % más capacidad y carga ultrarrápida de 80 W, frente a los 25 W de Samsung. También ofrece compatibilidad con lápiz óptico en sus dos pantallas, una función retirada por la surcoreana. Todo esto en teléfonos delgados y listos para salir al mercado, no solo como prototipos.

Consumidores que exigen más
China es hoy el mayor mercado de smartphones plegables del mundo: dos de cada tres se venden allí. Sus usuarios ya van por su quinto o sexto teléfono inteligente y demandan dispositivos distintos, no simples actualizaciones. Esa presión interna empuja a las marcas a arriesgarse y a innovar.
Una estrategia de país
El gobierno chino respalda esta carrera tecnológica con subsidios multimillonarios. Huawei, por ejemplo, ha recibido financiamiento estatal para seguir desarrollando productos pese a las sanciones de EE. UU. Esa combinación de mercado interno exigente y apoyo público está acelerando la transición de China de “fábrica global” a potencia tecnológica.
Lo que viene
China ya lidera en pantallas con BOE, proveedor que podría fabricar la mayoría de los paneles para MacBook en 2025. Su próximo objetivo es dominar los semiconductores: según Yole Group, el país podría superar a Taiwán en producción de chips para 2030.
Cuando Apple decida lanzar su primer plegable y Occidente abrace por fin esta tecnología, las marcas chinas ya estarán en la meta… y con ventaja.

Fuente de datos: información pública de la industria tecnológica 2024–2025.
