Por: Marlene Vega y Álvaro Cruz
Existen películas que son difíciles de grabar, y luego está Apocalypse Now (1979). La adaptación cinematográfica de la novela El corazón de las tinieblas, ambientada en la Guerra de Vietnam, es considerada una obra maestra indiscutible del séptimo arte. Sin embargo, el costo humano, psicológico y financiero para lograrla es uno de los episodios más oscuros y demenciales en la historia de Hollywood.
El director Francis Ford Coppola no solo viajó a la jungla de Filipinas a grabar una película sobre el descenso a la locura; él y su equipo de producción descendieron verdaderamente hacia ella.
El infierno climático y la ruina financiera
El rodaje estaba programado para durar cinco meses; terminó extendiéndose por casi un año y medio. A las pocas semanas de haber comenzado, el tifón Olga arrasó con Filipinas, destruyendo casi la totalidad de los gigantescos y costosos escenarios que el equipo había construido. La producción tuvo que detenerse, el presupuesto se desbordó rápidamente, y Coppola, obsesionado con terminar su visión, tomó una decisión radical: hipotecó su propia casa y todas sus propiedades en California para inyectar millones de dólares de su bolsillo. Si la película fracasaba, él quedaría en la ruina absoluta.
Un infarto en el lodo y la rebeldía de Marlon Brando
Los problemas apenas comenzaban. El actor protagonista, Martin Sheen, quien debía interpretar a un capitán exhausto y atormentado, se sumergió tanto en las adicciones del personaje y en el estrés del rodaje que sufrió un infarto agudo de miocardio en medio de la selva. Sheen casi muere y tuvo que arrastrarse por un camino de tierra para buscar ayuda. Coppola, aterrorizado de que los inversores cancelaran el proyecto si sabían que la estrella estaba hospitalizada, ocultó la noticia y continuó grabando planos generales con un doble de cuerpo.

Cuando finalmente llegó el momento de grabar con la superestrella Marlon Brando, el desastre fue total. Brando, a quien se le pagaba una fortuna, apareció en la selva pesando más de 130 kilos (para un personaje que se suponía era un militar demacrado), no había leído el libro original y se negaba a aprenderse sus líneas. Coppola tuvo que improvisar: grabó a Brando entre sombras profundas para ocultar su peso y le permitió improvisar diálogos enteros.
Le puede interesar: La catastrófica erupción volcánica que oscureció el mundo y provocó el nacimiento de Frankenstein en 1816
El precio de la genialidad
El nivel de estrés fue tan extremo que Francis Ford Coppola perdió más de 40 kilos durante la filmación y amenazó con quitarse la vida en varias ocasiones. Pese a todo el caos, los tifones, la malaria, las deudas y la locura colectiva, Apocalypse Now se estrenó, ganó la prestigiosa Palma de Oro en Cannes y se consolidó como una joya visual inigualable. El rodaje demostró una terrible verdad del séptimo arte: a veces, para retratar el infierno, hay que vivir en él.
