Dysney Saúl Zúñiga Hernández presenta «Amor y Tusa», su nueva composición salsera, en un lanzamiento nacional a través de Sábados de Antaño y emisoras FM de Colombia.
Por: Marlene Vega y Álvaro Cruz
Este 24 de octubre, la salsa tendrá una historia particular que contar en Colombia. Más de 28 emisoras FM del país se unirán al lanzamiento nacional de «Amor y Tusa», una composición de Dysney Saúl Zúñiga Hernández que llegará a los oyentes a través de Sábados de Antaño, el programa de Expresiones Colombia Radio que mantiene viva la memoria musical y abre espacio a nuevas propuestas capaces de conectar con el sentimiento de la gente. Detrás de esta canción no hay solamente un estreno discográfico, sino la historia de un docente y músico que, después de dedicar buena parte de su vida a la enseñanza y a la interpretación instrumental, decidió dar un paso al frente para compartir también sus propias letras y melodías.
Dysney nació en Sincelejo, en una familia de ascendencia costeña, aunque su vida se ha desarrollado principalmente en Ibagué, ciudad donde construyó su hogar, formó una familia y consolidó una trayectoria vinculada a la música. Es egresado del Conservatorio del Tolima, licenciado en música y actualmente mantiene su actividad docente en el Conservatorio de Ibagué. Está casado y tiene dos hijos mayores, una vida familiar que acompaña una vocación artística cultivada desde la infancia y que, con el paso del tiempo, encontró una nueva manera de expresarse.
Su acercamiento a la música comenzó mucho antes de pensar en grabar una canción propia. Según su reseña biográfica, su padre reconoció sus aptitudes cuando era muy pequeño y lo apoyó para cantar en emisoras desde los seis años, continuar sus estudios y participar en distintos concursos. Aquel impulso temprano fue importante porque le permitió entender la música no como una afición pasajera, sino como una presencia constante que podía acompañarlo durante toda la vida. Con los años, esa vocación tomó distintos caminos, desde el canto coral hasta la enseñanza y el dominio de instrumentos de cuerda, sin que desapareciera la inquietud de expresar algo propio.

Durante una etapa significativa de su recorrido, Dysney hizo parte del Coro Ibagué, de los Coros del Tolima y del coro Cailima, agrupaciones en las que participó hasta aproximadamente el año 2000. Esa experiencia colectiva contribuyó a su formación y a su comprensión de la música como un trabajo que requiere disciplina, escucha y respeto por quienes comparten una interpretación. Paralelamente, desarrolló una trayectoria como instrumentista, con especialidad en violonchelo, un instrumento de la familia de las cuerdas frotadas que exige técnica, sensibilidad y constancia. Su trabajo como instructor durante varias décadas ha sido otra parte importante de esa relación con la música, a la que también se sumó su experiencia interpretando diferentes instrumentos de cuerda e incluso desempeñándose como mariachi en Ibagué.
Sin embargo, enseñar música e interpretar las obras de otros no siempre satisface por completo la necesidad de contar una historia propia. En el caso de Dysney, la inquietud por componer comenzó alrededor de 2003, inicialmente de manera informal, mientras continuaba atendiendo sus responsabilidades profesionales y familiares. No se trataba de abandonar el camino recorrido, sino de abrir un espacio para esas ideas que nacían de sus observaciones, sus afectos y su manera de entender las relaciones humanas. La composición fue tomando forma con el tiempo, hasta convertirse en una posibilidad que quiso explorar con mayor decisión durante los últimos años.
De los sentimientos íntimos a una canción que busca encontrarse con el público
Una de las primeras composiciones con las que decidió avanzar hacia una grabación profesional fue «Mujer Ideal», una canción dedicada a la mujer y a esos afectos que, en ocasiones, resulta más sencillo expresar mediante la música que en una conversación cotidiana. La experiencia le permitió pasar de escribir y conservar sus composiciones a asumir el reto de llevarlas a una producción destinada a circular entre los oyentes. No es un cambio menor para alguien que ha construido su vida profesional desde la docencia y la interpretación instrumental, pues compartir una obra propia también significa aceptar que cada persona la escuchará desde sus recuerdos, sus emociones y su propia historia.
Ahora, con «Amor y Tusa», Dysney presenta una nueva etapa de ese camino creativo. La canción está concebida en ritmo de salsa y cuenta con música y letra de su autoría, mientras que los arreglos están a cargo del maestro Javier Izquierdo, acompañado por un equipo de músicos y especialistas audiovisuales. Esa colaboración reúne dos dimensiones necesarias para que una composición llegue al público: la sensibilidad de quien escribe desde su propia experiencia y el trabajo de quienes aportan conocimientos técnicos y musicales para darle forma a una producción terminada.

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El título remite a una palabra profundamente reconocible en el lenguaje cotidiano colombiano, asociada al dolor que deja una relación, a la ausencia de alguien importante o a ese momento en que los recuerdos siguen presentes incluso cuando la historia sentimental ha cambiado. La salsa lleva décadas convirtiendo las experiencias amorosas en canciones que acompañan tanto las celebraciones como las decepciones, y esa cercanía con la vida diaria explica parte de su permanencia entre distintas generaciones. En ese territorio emocional se inscribe «Amor y Tusa», una propuesta con la que su compositor espera llegar a quienes encuentran en una melodía una manera de reconocerse y de ponerle palabras a lo que sienten.
Para Dysney, este lanzamiento también representa la decisión de dar mayor visibilidad a una faceta que durante años permaneció en segundo plano frente a sus obligaciones como educador e instrumentista. Su propia reseña lo expresa con sencillez: aunque no se presenta como cantante profesional, quiere compartir sus aptitudes musicales, darse a conocer y dejar una huella en el corazón de quienes escuchen sus canciones. Esa intención ayuda a entender la dimensión personal de este estreno, que no depende únicamente de las cifras de reproducción o de la respuesta inmediata del público, sino de la posibilidad de que una obra encuentre su lugar en la memoria de alguien.
Su catálogo, además, no se limita a las canciones románticas. Entre las piezas que tiene registradas como propias aparece «Margarita», un pasillo fiestero instrumental dedicado a su esposa, junto con otras composiciones en diferentes ritmos y obras que conserva en proceso para futuros proyectos. Esa diversidad muestra a un músico que no se ha encerrado en una sola forma de expresión y que continúa explorando posibilidades creativas desde su formación académica, su experiencia como intérprete y su sensibilidad como compositor.
Un lanzamiento nacional que abre una puerta
El lanzamiento del 24 de octubre adquiere una dimensión especial porque «Amor y Tusa» no llegará a una sola audiencia ni dependerá exclusivamente de las redes sociales de su autor. Su presentación nacional se realizará a través de Sábados de Antaño, con difusión en más de 28 emisoras FM del país, una oportunidad para que la canción se encuentre con públicos de distintas regiones y para que el nombre de Dysney comience a circular en espacios radiales donde la música sigue formando parte de la vida cotidiana.
Para un compositor que ha desarrollado buena parte de su trayectoria lejos de las grandes estructuras comerciales de la industria discográfica, llegar a una red de emisoras representa un paso significativo. La radio puede acercar una obra a personas que no conocen al artista, que no siguen sus publicaciones digitales o que simplemente descubren una canción mientras realizan sus actividades diarias. En ese encuentro espontáneo existe una posibilidad que ningún estreno puede garantizar de antemano: que una melodía despierte curiosidad, que alguien quiera volver a escucharla y que el público empiece a relacionar una voz nueva con sus propios sentimientos.
La participación de Sábados de Antaño en este lanzamiento también refleja una función importante de los espacios radiales musicales, que consiste en mantener el vínculo con las canciones que han acompañado a varias generaciones y, al mismo tiempo, ofrecer oportunidades para que nuevos intérpretes y compositores presenten sus trabajos. La tradición musical no permanece viva únicamente repitiendo las obras que ya forman parte de la memoria colectiva; también necesita abrir puertas a quienes siguen componiendo, experimentando y buscando una conexión con los oyentes.
En esa relación entre experiencia y oportunidad se encuentra uno de los aspectos más humanos de la historia de Dysney. Su recorrido no responde al relato convencional de una estrella que desde muy joven dedica todos sus esfuerzos a conquistar escenarios. Su vida ha transcurrido entre la formación académica, el trabajo docente, la interpretación instrumental, la familia y una inquietud creativa que fue creciendo hasta convertirse en una decisión concreta. La composición ha encontrado su espacio sin borrar las otras responsabilidades que han dado forma a su identidad.

El estreno de «Amor y Tusa» tampoco permite anticipar cuál será la respuesta comercial de la canción ni hasta dónde llegará su difusión después del lanzamiento. Esa respuesta dependerá de muchos factores, entre ellos la recepción de los oyentes, la circulación de la obra y las oportunidades que aparezcan para seguir presentándola. Lo que sí puede reconocerse desde ahora es el valor de dar el paso de convertir una composición personal en una producción que sale al encuentro del público, respaldada por un equipo de trabajo y por una plataforma radial de alcance nacional.
A veces, los proyectos artísticos se construyen durante años antes de encontrar el momento de hacerse visibles. En la historia de Dysney, la música estuvo presente desde la infancia, tomó forma mediante el estudio y la enseñanza, encontró caminos en el canto coral y en el violonchelo, y finalmente abrió un espacio para sus propias composiciones. El lanzamiento nacional de «Amor y Tusa» reúne esas etapas en una fecha concreta y permite que una parte de ese recorrido llegue a nuevos oídos.
Este 24 de octubre, cuando la canción comience a sonar en Sábados de Antaño y en las emisoras que se suman a su presentación, el protagonista no será solamente un título nuevo dentro de la salsa, sino también un músico que decidió compartir aquello que durante años fue construyendo a su manera. Porque detrás de cada composición existe un proceso que el público no siempre alcanza a conocer, y detrás de Dysney Saúl Zúñiga Hernández hay una vida dedicada a la música que ahora busca expresarse también mediante su propia voz.
