Por: Marlene Vega y Álvaro Cruz
Si usted vivió la década de los 90, es biológicamente imposible que no haya bailado, al menos una vez, el himno global de la alegría veraniega: «Macarena». Publicada en 1993 por el dúo español Los del Río (Antonio Romero y Rafael Ruiz), la canción se convirtió en un monstruo de popularidad que paralizó al mundo, puso a bailar al mismísimo Bill Clinton en su campaña presidencial y batió récords en la lista Billboard.
Su ritmo pegajoso y su coreografía infalible nos vendieron la imagen de una canción inofensiva de fiesta. Sin embargo, ¿se ha detenido usted a leer con calma la letra? Detrás de ese «Ay!» y ese «¡Eh, Macarena!» se esconde la crónica explícita de una traición amorosa, un despecho a sangre fría y una infidelidad cometida con dos amigos del mismo novio.

El origen: Una bailarina venezolana y una improvisación
La leyenda urbana más extendida asegura que la canción está dedicada a la famosa Virgen de la Esperanza Macarena de Sevilla. Pero la realidad es mucho más terrenal y colorida. En 1991, Los del Río estaban de gira en Venezuela y asistieron a una fiesta privada en casa del famoso abogado Germán Freites. Allí, quedaron deslumbrados por la belleza y el talento de una joven bailarina de flamenco llamada Diana Patricia Cubillán Herrera.
Al verla bailar con tanto «duende», Antonio Romero improvisó al aire una frase para jalearla: «¡Diana, dale a tu cuerpo alegría, que tú eres de las buenas! ¡Eh, Diana, Macarena!». El apodo de «Macarena» lo usó como un cumplido, comparándola con la gracia de la virgen sevillana. La frase se quedó grabada en su cabeza, y al regresar a España, estructuró la letra. Diana Patricia existe, es real, y hoy en día es una reconocida maestra de danza en Venezuela, conocida para siempre como la «Macarena» original.

La letra sin censura: ¿Qué nos cuenta realmente?
Cuando Los del Río estructuraron la canción para el disco, decidieron que el nombre sería «Macarena» y que la protagonista sería una mujer con mucha «alegría» en el cuerpo. Una alegría un tanto selectiva.
La letra, cantada en tercera persona pero con intervenciones de la propia Macarena, es contundente. Nos narra cómo Macarena tiene un novio que «se llama de apellido Vitorino». Pero hay un problema: Vitorino ha tenido que irse a «jurar bandera» (el servicio militar obligatorio).
¿Y qué hace Macarena en su ausencia? La canción nos cuenta que, mientras su novio está sirviendo a la patria, Macarena «le dio alegría». ¿A quién? A «dos amigos» del propio Vitorino. El clímax de la canción es la propia Macarena celebrando su infidelidad, diciendo que el novio de apellido Vitorino es «muy fino» y que ella «no lo quería», así que decidió «darse una alegría» con sus dos amigos «que estaban buenos».
En Expresiones Colombia Radio, traemos esta crónica a nuestros Sábados de Antaño para recordar que, a veces, la canción más alegre del mundo puede ser el testamento bailable del peor de los despechos.
